La antilógica oficial

99073Chavista

Caracas, 10 de junio 2015
Fuente: El Universal

Anima la desconfianza en el proceso comicial y la abstención en el electorado opositor.

Varios voceros del gobierno de Nicolás Maduro insisten en que Venezuela vive en un sistema “pleno y democrático donde se realizan elecciones transparentes y seguras”, como dijo recientemente el defensor del Pueblo, William Saab, quien hasta ratificó en un programa televisivo que las elecciones para elegir a los diputados que integrarán la Asamblea Nacional sí se realizarán a finales del presente año porque la rectora del CNE, Tibisay Lucena, se lo confirmó telefónicamente. “Yo puedo ratificarlo porque por teléfono lo hemos conversado, las elecciones serán a finales de noviembre o la primera semana de diciembre”, aseguró.

Unas declaraciones insólitas que, a mi modo de ver, constituyen una falta de respeto a una sociedad que desde hace meses espera y reclama por una definición del CNE en torno a la fecha precisa de las elecciones para elegir a los 167 miembros del poder legislativo.

Tal vez esa declaración se deba a la también creciente demanda y presión de numerosos actores internacionales, en particular los expresidentes hispanoamericanos, por la fecha de los comicios parlamentarios, así como por la situación y liberación de los presos políticos venezolanos.

Sin embargo, el oficialismo sigue callado y demostrando en la práctica su talante cada vez más radical y autoritario. ¿Por qué?, es la pregunta obligatoria.

La lógica política normal nos dice que ese silencio y esas actitudes lo único que producen es perjuicio y desprestigio al propio gobierno al contradecir sus propias aseveraciones sobre su supuesto sistema democrático pleno, con elecciones seguras y transparentes. Sí, es cierto. Pero la lógica oficial es distinta y en ella ese silencio (y hasta posible retraso) en el anuncio de la fecha de las parlamentarias y la radicalización política, le dan fuerza frente a sus aún 20% de electores, mientras que anima la desconfianza en el proceso comicial y por tanto la abstención en el mayoritario electorado opositor. Y ello, aunado a las divisiones dentro de la oposición, les puede resultar de mucho provecho.

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