El chavismo venezolano bajo las secuelas de la bomba Giordani

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Caracas, 25 junio 2014
Por MARIA TERESA ROMERO

No cabe duda que la carta del ex ministro de Planificación venezolano, Jorge Giordani, se ha convertido en un tsunami para la política venezolana.

No es para menos, la carta de “El Monje” ha sido la primera evidencia clara y de confesión por parte de un chavista confeso y práctico del estado de colapso y destrucción en que se encuentra la Revolución Socialista del Siglo XXI, y quienes asumieron la tarea de mantenerla medianamente viva en el complejo período de post chavismo.

Que ahora toda Venezuela y el mundo sepa con cabalidad que el proceso bolivariano se encuentre a la deriva por un vacío de poder nunca visto alrededor de la Presidencia de la República; que la nación esté en la peor de las ruinas morales, políticas, socio-económicas, de infraestructura y de desarrollo; que la política económica “revolucionaria”, que contó con la bonanza petrolera más prolongada de nuestra historia patria, ha sido la causante principal de los actuales -y aberrantes- niveles de inflación, desabastecimiento, endeudamiento, desocupación y pobreza (sí pobreza, el mayor mito del éxito chavista); y que el uso y abuso de los recursos de la nación en favor del proyecto chavista no ha tenido antecedentes, no podía pasar por alto, sin consecuencias pese a los esfuerzos para que así sucediera por parte del  gobierno de Nicolás Maduro.

El primer efecto visible de la misiva de uno de los más longevo y fieles servidores públicos del fallecido Hugo Chávez, ha sido la implosión dentro del chavismo lo que debilita aún más de lo que está al gobierno de Maduro. La carta pública del ex ministro de Educación Héctor Navarro en defensa de Giordani y solicitando al presidente Nicolás no llamarlo traidor y más bien reflexionar sobre lo denunciado por el defenestrado, ha sido lapidaria. En su misiva Navarro insiste en la falta de liderazgo de Maduro al solicitarle que actúe como “estadista”; en la división del chavismo al asegurar que fue testigo de las denuncias y peticiones no respondidas de Giordani por el gobierno; y en la corrupción galopante del gobierno al cuestionar que no haya habido respuestas a las denuncias de su compañero, en especial las que tienen que ver con la asignación de dólares a empresas maletín.

A la carta de Navarro, quien fue suspendido de inmediato de la directiva del partido oficialista PSUV, siguió la de la ex ministra del Ambiente, Ana Elisa Osorio, solidarizándose con los colegas anteriores. La actual vicepresidente del Parlamento Latinoamericano sección Venezuela y dirigente del PSUV fue también suspendida de la dirección de su partido y pasada a su Tribunal Disciplinario, lo que ha conmovido a numerosos oficialistas y a opositores también, quienes ya hablan de “efecto dominó” en el chavismo. De hecho, ya se empiezan a ver actitudes más críticas hacia el gobierno, así como más moderadas y tolerantes hacia la oposición, como son los casos  de los conocidos periodistas chavistas José Vicente Rangel y Vanessa Davis.

No obstante, al igual que trata de contener la crisis generalizada del país, el gobierno está actuando con una estrategia errada  y riesgosa de mayor radicalización política en este caso de división dentro del partido y las filas del proyecto rojo. Al tiempo que califican de “traidores” a sus “camaradas”, el presidente Maduro los llama a la máxima lealtad, unión y disciplina, mientras que el presidente del congreso, Diosdado Cabello, les exhorta a no traicionar la ideología del partido. Pero esto lo que acarrea es mayor división, descontento y repudio público. La propia Sra. Osorio ha dicho que los verdaderos traidores son los que no investigan y sancionan a los corruptos del partido oficialista.

En todo caso, estos sucesos esclarecen que la división chavista en este momento no es tanto entre militares (comandados por Diosdado Cabello y otros narcogenerales) y civiles pro cubanos (Nicolás Maduro, Rafael Ramirez y otros). Sino que la verdadera polarización es entre la “troika” gubernamental (Maduro, Cabello y Ramírez) que busca sobrevivir a la cada día más posible debacle gubernamental -así sea traicionando los principios bolivarianos, a los seguidores chavistas más fieles y echándose en manos del más puro “capitalismo salvaje”- y los bolivarianos más ideológicos y dogmáticos, los más creyentes comunistas pero los más honrados en términos de corrupción financiera y económica.

¿Qué a quienes apoya el castrismo, las guerrillas narcotraficantes de las FARC colombianas y otras, los gobiernos de China, Rusia, Irán, los del ALBA y demás de la izquierda radical? Pues claramente a la troikaMaduro-Cabello-Ramírez y otros del ala pragmática del chavismo.

A estas alturas del cuento revolucionario, ya los espectadores de los exiguos experimentos neocomunistas del siglo XXI  deberíamos saber que a la hora de las chiquitas esos gobiernos y grupos están con quienes más beneficios económicos y políticos les otorgan, quienes por lo general son los más pragmáticos y sinvergüenzas, no los principistas, dogmáticos, moralistas, fieles al líder Supremo y económicamente honestos

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