El cambio regional

latinamaerica

Caracas, 28 octubre 2015
Fuente: El Universal

Se observa una región  más estable en términos democráticos, porque en todos estos países las elecciones se realizaron en paz, sin violencia, respetándose las leyes electorales y con una buena participación a las urnas por parte de los electores.

La serie de elecciones que se dieron en América Latina el pasado domingo 25 de octubre -comicios generales en Argentina y Haití, parciales en Colombia y la segunda vuelta presidencial en Guatemala-, ponen de manifiesto al menos dos realidades relevantes.

Primeramente, que se observa una región  más estable en términos democráticos, porque en todos estos países las elecciones se realizaron en paz, sin violencia, respetándose las leyes electorales y con una buena participación a las urnas por parte de los electores.

También llama favorablemente la atención que en Haití y Guatemala en particular,  el proceso transcurriera sin violencia, cuando en las últimas semanas de campaña en esos países -que muestran los mayores índices en el continente- estuvieron plagados de explosiones, agresiones y hasta linchamientos políticos que dejaron varios  muertos y heridos.  Las sociedades de estos países enviaron un  mensaje claro: que no quieren más confrontación.

También cabe destacar que con excepción de Guatemala, donde se hacía una segunda vuelta con un claro favorito, en todos esos países hubo buena participación electoral. En Argentina  fue todo una sorpresa, la población se movilizó contra el candidato oficialista para votar por el conservador Mauricio Macri. Un verdadero terremoto político para el kirchnerismo que antes de las elecciones se sentía seguro que ganaría cómodamente.

En segundo lugar, estas elecciones evidencian que el péndulo político latinoamericano sigue moviéndose, lenta pero firmemente, hacia el centro del espectro político, particularmente hacia  la derecha no populista. Macri en Argentina, Enrique Peñalosa en Colombia y Jimmy Morales en Guatemala, cada uno a su estilo, representan el antipopulismo izquierdista que desde principios de siglo viene siendo mayoría en el poder regional.

Esto, sin duda, va a animar a las oposiciones de centro democrático en los demás países del continente, en especial a la oposición venezolana en su dura campaña para las elecciones legislativas de diciembre.

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